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jueves, 29 de abril de 2010

FCB 1 - FC Internazionale 0 (UEFA Champions League, Semifinales, vuelta, 28-4-2010)



28-4-2010

UEFA Champions League, Semifinal, vuelta

FCB 1 – INT 0

Visto está que Europa no desea continuidades. La alternancia es ley desde que la UEFA decidió este atractivo formato, y ni el considerado mejor equipo de la Historia ha podido romper el maleficio. Un sortilegio en el que ha intervenido no sólo la alta exigencia que supone un doblete, sino también dos arbitrajes sospechosos. Uno claramente adverso, y otro marcadamente timorato.

Y es hora de dejar bien sentado que, como siempre, en el fútbol, como en cualquier otro azar, se acaba imponiendo la lógica de los grandes números, y aunque durante el año 2009 el arte superara a la pizarra y a la especulación, este suceso no puede tenerse más que como una anomalía. Son muchos los años en los que el futbol ha decidido evolucionar en una dirección muy diferente a la que asumió este FCB de Guardiola. La bella Holanda de Cruyjff y Michells sucumbió ante la disciplina cartesiana de Shoen y Breitner en 1974, como veinte años antes lo hiciera la prodigiosa Hungría de Puskas y Koksis contra otros alemanes menos conocidos. En pocas ocasiones el favor de los dioses del fútbol ha premiado a los más hermosos. Las veces que lo ha hecho es cuando el futbol ha trascendido como fenómeno de masas. Ahí quedará para siempre el Brasil que se coronó en el Azteca en el verano de 1970, el Ajax de Johan en Wembley un año después y, por supuesto, el FC Barcelona de Roma en el ejercicio pasado.

El partido de hoy claro está que se perdió siete días antes. Benquerenças y Mourinhos aparte, el equipo debió tomar conciencia de las circunstancias con ese cero uno en el Meazza, pero, fiel a su estilo, decidió resolver allí. La suerte no favorece siempre al apuesto, como en Stanford Bridge, y la sucesión de desgracias en Milán determinó un choque sencillo de plantear para el rival. Hoy el Inter, atrancado en sus fortines, podía sin rubor alegar su único argumento frente a un enemigo mucho más poderoso. Ellos inventaron el catenaccio y desde entonces a él le deben éxitos y desgracias. Esta vez pudieron saborear de lo primero.

Guardiola sorprendió nuevamente con un ardid táctico. Milito deambulaba por banda, dejando a Touré la responsabilidad de servir el central con el divino Piqué –el mejor central del mundo-. El de Santpedor pensaba en un partido que podría ser de ida y vuelta, pero que, sobre todo, se iba a disputar en los tres cuartos del visitante. Sin embargo, desde el inicio quedó bien a las claras que el plan de Mou no era otro que el de dejar pasar los minutos. Fijó dos muros separados por escasos diez metros, colocando su punto de apoyo a poca distancia de Julio César.

Con este planteamiento la posesión estaba asegurada, pero también el riesgo que caer en un improductivo juego horizontal. El FCB no disparaba por temor a provocar un contragolpe, limitando su apuesta al desplazamiento a la búsqueda de la superioridad por banda. Pero nada. En ningún momento fue posible desbordar por fuera, y los escasos centros que salían de los cantos iban pasados o simplemente se estrellaban en los solventes centrales "italianos". El partido seguía un guión propio para el FCBarcelona, y más aún tras la expulsión del errático Motta, pero cada vez era más evidente que se echaba de menos a algún héroe.

El gol podría surgir en un desmarque de ruptura, pero con tan poco espacio entre líneas, aun pudiéndose colocar un balón en la zona de peligro, el delantero no remataría con comodidad. El disparo desde fuera del área, que se ensayó más bien al final, era casi impracticable, y el juego directo, pese a la presencia de Ibra, resultaba la alternativa menos fiable, daba la experiencia de Chivu, Samuel y Lucio. Por lo tanto, el Estadi se encomendaba a su Messias y lamentaba la ausencia de Iniesta, dos hombres acostumbrados a revolver entre la multitud y desarmar costuras.

Con un Inter resuelto a morir sin salir de su campo, la primera parte no reportó mayores novedades, más allá del disparo de Messi en uno de sus lances característicos –progresión de fuera adentro- que sacó Julio César con la punta de los dedos. Ya era el minuto 31. Antes Pedro había rematado fuera por poco empalando un centro desde la banda.

La segunda parte supuso una continuación literal de lo visto en la primera, con un Inter cada vez más seguro de sus rácanos argumentos. Pep vio que no había razones para preocuparse por el ataque rival y puso a sus hombres en zafarrancho. Víctor fijó su residencia en el centro del campo y Piqué comenzó a asumir protagonismo hasta el punto de que, por momentos, pareció que era el único jugador sobre el campo. Los cambios demostraron la confianza del míster en sus delanteros más jóvenes, irrumpiendo Bojan y Jeffren a cambio de un inquietante Ibrahimovic y un desocupado Sergio. Sólo a partir de la entrada de estos hombres surgieron las oportunidades que podían haber propiciado la remontada.

La primera es de Bojan, que remató con picardía cuando posiblemente hubiera bastado voluntad. Su cabezazo en desmarque salió picado al segundo palo con Julio César superado y en estatua. Era el 82’. Sólo faltaba un minuto para que el hombre del partido, el futbolista más imprevisible del equipo, resolviera con la autoridad de un ariete una asistencia al hueco de Xavi. Piqué bordeó seguramente el fuera de juego, quizá habilitado por Sulley Muntari, y echó el freno de mano para deshacerse de Julio César e Iván Córdoba. Derrotados en la lona sus oponentes, desplazó con tranquilidad al arco. Quedaban diez minutos y el Inter sólo podía seguir fiando la supervivencia a su solvencia defensiva.

Hasta el 88 no volvió a rondar el peligro con mayúsculas. Messi y Xavi decidieron que había llegado el momento de probar el disparo lejano y obligaron a Julio César a buscar las esquinas. No hubo segunda jugada ya que los despejes fueron sabios y evitaron realojar la pelota en el área. Ya en el 90’, nuevamente en ese minuto que da y quita la gloria, Van de Bleeckere demostró al orbe que el FCB no ganará nunca una Copa de Europa porque lo quiera un árbitro. Touré recibió el impacto en su cuerpo de un rechace a muy escasa distancia como para apreciar voluntariedad; la pelota quedó muerta a disposición de un Bojan encarado, que la colocó en la escuadra. El árbitro entendió que el balón había percutido en las manos de Touré y, temeroso de ir al calabozo a hacer compañía al pobre Ovrebo, cobró la falta. Eso fue definitivo.

Final y apoteosis para un equipo que defendió el único argumento que puede esgrimirse frente al fútbol en estado puro. El anti-fútbol (que no es hijo de Mourinho, aunque hoy sea quien le ponga cara) se impuso auspiciado por otro elemento patológico en este deporte, cual es la excesiva presión que acusa una sola persona –hoy vestida de amarillo- absolutamente decidida a evitar decisiones determinantes, como sin duda lo es cualquiera que se produzca en el último minuto.

Pep, su afición, y sus hombres defendieron al futbol frente a sus tradicionales enemigos y, como sólo ocurre con los que pelean causas hermosas, pasarán a la Historia aun perdiendo. El resto necesita la victoria para trascender y a veces ni siquiera así lo consiguen. La Copa de Europa está llena de campeones anónimos. Posiblemente este año sirva para añadir otro nombre a la lista de vencedores sin recuerdo.


Uno por Uno


Valdés: Valiente (9). No tuvo que trabajar, pero vivió en el alambre todo el segundo periodo.

Alves: Desfondado (7). No hubo huecos ni siquiera para el lateral más insistente del mundo.

Milito: Desorientado (6). Su extraña ubicación permitía alternar una defensa de tres con una de cuatro. La marcha de Motta permitió recuperar el dibujo tradicional.

Touré: Trabajador (7). Sin necesidades defensivas a causa del descarado repliegue italiano. Ensayó el disparo sin puntería.

Piqué: Estratosférico (10). Hay cosas que hace este hombre que no se le han visto a central alguno. El mejor.

Busquets: Gris (6). Salió programado para la batalla, pero hoy era día para hilar fino.

Xavi: Mágico (8). Si se abrían huecos los iba a ver él. Sirvió el pase a Piqué.

Keita: Decreciente (7). Sin batallas que librar. No alcanzó el remate y únicamente participó en la circulación.

Pedro: Veterano (7). Sin suerte en el remate, pero siempre se ofreció con peligro.

Messi: Eclipsado (7). Disparó con peligro y asistió magistralmente a Bojan en el remate de éste de cabeza. Parece atascado con Ibrahimovic.

Ibrahimovic: Decaído (6). Los dos partidos contra su ex equipo pueden acabar con él por lo que queda de temporada. A veces parecía ser un rival más.


Sustituciones

Maxwell: Profundo (7). Salió a hacer su trabajo cuando la variante Milito no era ya necesaria. Subió y apoyó la circulación.

Bojan: Eléctrico (7). No es su temporada. Hoy pudo reivindicarse pero ni la suerte ni el árbitro se lo permitieron.

Jeffren: Tardío (6). No era partido para progresar por banda pese al indiscutible talento del venezolano.

Pep Guardiola: Honrado (10). Nadie puede discutir que su nombre vaya por siempre asociado al futbol con mayúsculas. Si tienes que caer, que sea contra alguien que, por mucho que consiga, nunca será lo que tú ya eres. Gracias Pep por todo; por un año lleno de maravillas, de momentos mágicos y sobre todo, por hacer sentir a la afición el orgullo de sostener al mejor equipo del mundo sea cual sea el resultado final.

Ficha

FC Barcelona: Valdés; Alves, Milito (Maxwell, min. 46), Touré, Piqué; Keita, Xavi, Busquets (Jeffren min. 63); Messi, Ibrahimovic (Bojan, min. 63), Pedro.

FC Internazionale: Julio Cesar; Maicon, Chivu, Samuel, Lucio; Motta, Cambiasso, Zanetti, Sneijder (Muntari, min. 67); Eto’o (Mariga, min. 86), Milito (Córdoba, min. 81).

Goles

1-0 Piqué, min. 84.


Arbitro: F. de Bleeckere (Bel.) TR: Motta (2TA) TA: Pedro; Julio César, Chivu, Muntari. La sombra del absurdo arbitraje de Ovrebo pesará sobre el FCB durante mucho tiempo. Ni siquiera el desastre “Benquerença” animó al árbitro belga a deshacerse de los complejos causados por su colega noruego. Ni aún ver cómo rompían a Ibra la camiseta ante su presencia le llevó a cobrar un penal. La expulsión a Motta es lo mínimo que podía pedírsele.

Estadio: Nou Camp, 98.000 esp.

RESUMEN EN IMAGENES (Youtube):

http://www.youtube.com/watch?v=qOhKBhGZU7U

jueves, 14 de enero de 2010

SEVILLA CF 0 - FCB 1 (Copa del rey, Octavos, vuelta, 13-1-2010)





13-1-2010

Copa del rey, 0ctavos final (vuelta)

Sevilla CF 0 –FCB 1

Primera eliminatoria perdida en muchos envites y primer revés significativo de la era Guardiola; ello pese a lograr una victoria incontestable sobre un rival netamente inferior. En un partido que se preveía a cara de perro, Pep se decidió por demostrar toda su ambición, al contrario de lo sucedido en la ida. Es posible que la Copa parezca a priori el torneo menos importante pero, el salir de enero con la clasificación para semifinales da una enorme tranquilidad para afrontar retos importantes en otros frentes.

Pep alineó al equipo más potente que le permitía la Copa Africa. Un centro del campo de jugones –muy poco margen a cuenta de la ausencia de Touré y Keita-, más la tela de araña que sabe implantar Sergio tras los dos lanzadores titulares. La delantera estaba conformada por los dos referentes del equipo, acompañados por un Henry acostado sobre la banda izquierda, quedando Bojan, Pedro y Márquez como máximas alternativas para la segunda parte. Abidal volvía tras varias ausencias, con lo que la línea defensiva era la única que podía considerarse titular. Enfrente, un Sevilla armado con un par de correcaminos de muchísimo peligro, como Adriano y Negredo. El resto de la Line-up era similar al once presentado en Barcelona, a excepción de Perotti, reemplazado por el correoso Duscher. En definitiva, un equipo concebido para robar y salir corriendo en previsión de un monólogo barcelonista en la posesión de la pelota.

El primer periodo tuvo tres partes. El primer cuarto de hora mantuvo las constantes del partido de ida. El Sevilla presionaba la salida desde Pinto, sabedor de la menor coordinación del gaditano con sus centrales. Se trataba, por un lado, de cortocircuitar el movimiento de pelota desde su punto cero –el pase del portero al central-, y, por otro, forzar un robo que resultara definitivo. Precisamente, una salida absurda de Pinto, que evita desplazar en largo en un ejercicio acaso demasiado fundamentalista del esquema de juego, pudo suponer el uno cero, desenlace que evitó una rigurosa falta prescrita por Clos Gómez, que imputó a Negredo un empujón sobre el propio guardameta.

El agotamiento de los jugadores sevillistas llegó a los pocos minutos. Presionar en la línea de 70 metros suponía cubrir demasiado espacio detrás, con lo que paulatinamente fueron retrasándose hasta tocar a su portero. En ese periodo el FCB insistió en balones sobre el centro del ataque, ya a base de asistencias desde banda –Henry y Alves-, ya a base de pases al hueco, estos escasos, a cargo de Iniesta.

Messi no podía articular jugadas de fuera a dentro al recibir en estático y enfrentarse a una red demasiado tupida, por lo que sólo pudo ensayar con el disparo (min. 29). Iniesta porfiaba con jugadas imposibles, pero no podía culminar con un buen pase, e Ibrahimovic no pudo resolver en la oportunidad más clara de la primera parte, elevando la pelota ligeramente sobre el segundo palo tras aprovechar un rechace (min. 27).

Tras esa segunda fase de dominio azulgrana llegó otra en la que el Sevilla, más asentado sobre el terreno de juego, disponía sus efectivos al contragolpe y cegaba las líneas de pase de los visitantes. El FCB sólo inquietó por la banda izquierda, gracias a dos incursiones rutinarias de Henry, que no encontraron rematador. En definitiva, una primera parte que empezó con mucha tensión e incertidumbre y que finalizaría con un juego más reposado, aunque con mayor ambición por parte del equipo obligado a voltear el marcador parcial.

Ya la segunda parte continuó por los derroteros de la última fase de la primera, pero con un FCB entregado a la búsqueda del gol y absolutamente confiado en la labor de contención de su eje, que achicó con autoridad las vías de agua que pudiera dejar un ataque en tromba. Entre el inicio de la reanudación y el minuto 75, el juego del campeón fue estelar, absolutamente superior al del Sevilla, sin que la cosa cristalizara hasta el minuto 63.

El gol llega tras resolver Xavi una jugada en circulación por el ataque izquierdo, bien aderezada por el mejor jugador del Barça hoy, Iniesta, que cedió sobre la frontal para que el de Tarrasa castigara al largo de Palop. Antes de este tanto, el portero levantino había salvado al Sevilla en el 51’, sacando de la escuadra un remate de espalda de Ibra; como lo hiciera también en el 60, tapando un disparo de Messi desde el pico de la chica y estirándose un minuto después para rechazar un disparo tímido de Henry al largo.

El cero uno daba motivos reales al FCB para confiar en su apuesta. El Sevilla no veía más opciones que encomendarse a Palop y a sus centrales. Aun así, el campeón pudo resolver en una vaselina de Leo (66’), una jugada personal del propio rosarino por derecha que termina pegando en el poste tras un disparo de dentro a fuera (el rechace no se aprovechó por Ibra). La última gran oportunidad, fruto de una presencia absoluta sobre la zona de tres cuartos, llega en un uno contra uno de Messi contra Palop, que desbarata Escudé cortando la trayectoria del disparo. Desde ahí al final nervios, alguna entrada fuera de tono (Henry sobre Capel) y apoteosis sevillista con el Deportivo esperando en cuartos.

El desenlace final abre interrogantes de cierto calado, uno de ellos deducible de este mismo partido. En efecto, los dos únicos cambios del equipo se producen en el minuto 85, algo tarde a la vista del enorme derroche físico de algunos jugadores, y si bien nadie podrá discutir el ingreso de Bojan y Pedro (inédito el primero, muy activo y peligroso el segundo), hay que tener mucha fe para mantener en el campo a Henry y despreciar a Ibrahimovic, máxime cuando el último minuto es el momento del juego directo, aspecto éste en el que el sueco supera -como en todos los demás órdenes- al francés.

El Sevilla ha demostrado ser un equipo, en este momento y a causa de sus importantes bajas, claramente accesible. Posiblemente la repetición del sábado nos confirme esa impresión. Cuando el FCB jugó con sus efectivos ordinarios, -desde el minuto 70 de la ida hasta el final de hoy- dominó en el marcador y en la eliminatoria. Pero antes se jugaron otros 69 en los que Pep decidió tirar la Copa a la basura. Si el sábado se vence con claridad será muy difícil que el de Santpedor nos convenza de lo contrario.


Uno por Uno

Pinto: Comprometido (6). Alternó sus reflejos bajo los palos con cierta falta de criterio a la hora de hacer circular el balón. Hay veces en las que hay que sacudirse la pelota y el gaditano nunca lo cree necesario.

Alves: Combativo (6). No disparó ni combinó, pero porfió dando anchura al campo. Fue sacrificado para acabar a la heroica con 4 delanteros.

Abidal: Defensivo (6). Le tocó dar firmeza a la defensa y evitar los desbordes por velocidad. Perfecto en esa tarea, pero sin profundidad en el ataque.

Puyol: Coloso (9). Cerró a cal y canto una defensa que debía neutralizar todo aquello que escapara del control de sus centrocampistas. Portentoso en la recuperación y en el corte.

Piqué: Ofensivo (7). A una sobria labor defensiva, confiando siempre en las ayudas de su capitán, añadió un buen despliegue por el centro dando así alternativas a un presionado Busquets.

Busquets: Encerrado (6). Es uno de los nudos del FCB y es normal que los equipos menores decidan rodearlo de rivales antes de que reciba la pelota. Pese a ello aun pudo armar parte del juego.

Xavi: Goleador (8). Tenía órdenes de entrar en el área para apoyar segundas jugadas pero acabó jugando de centrocampista organizador, desplazando a Iniesta hacia arriba. Volcado el equipo sobre el rival tuvo la oportunidad de recoger un balón suelto y convertirlo en gol.

Iniesta: Asombroso (9). Condujo de forma magistral y estuvo a punto de firmar un gol de número uno. Ayudó en la recuperación y abrió el campo por la izquierda.

Messi: Incisivo (7). Liberado en la primera parte, se encontró con demasiados jugadores encima. Fijado en la segunda sobre la banda derecha pudo marcharse hasta tres veces de Navarro, teniendo el gol cerca en más de una ocasión. Sin suerte.

Ibrahimovic: Incomprendido (7). Pudo abrir el marcador varias veces. La primera nada más comenzar el partido; posteriormente en el meridiano de la primera parte y sobre todo en el 54, cuando peinó hacia atrás un servicio de Xavi. No sé que más puede pedírsele para que acabe un encuentro como el de hoy.

Henry: Flojo (6). Conduce por banda pero centra sin precisión. No se desmarca ni remata con peligro. No mejora los balones que recibe y su velocidad está por debajo de lo necesario para sorprender en ataque ante un rival agazapado. Pero goza de la confianza del mister, lo que vale mucho más que cualquier otra cosa.

Sustituciones

Bojan: S.C.. No tuvo oportunidad de tocar el balón.

Pedro: Luchador (6). Estuvo donde se cortaba el bacalao en los últimos diez minutos del partido. No tuvo oportunidades pero sirvió la última del partido desplazando de cabeza hacia el pico contrario de la pequeña.


Pep Guardiola: Desconcertante. (4). Podemos darle un crédito eterno y perdonarle todo, pero de eso también nos cansaremos. Por lo que a mí respecta prefiero juzgarle sin mirar atrás, ya que la vida sigue y las competiciones también. Entiendo que si no dispone de fondo de armario para afrontar los dos partidos, lo más razonable era apostar fuerte en el partido de ida, con el público a favor y contra un Sevilla debilitado, y reservar a los suplentes para sostener un resultado en el Pizjuán. A favor de esta tesis varias razones. La primera, el Tenerife, un equipo en dificultades, esperaba el Domingo pasado, por lo que los titulares habrían tenido cinco días de descanso desde el partido del martes al siguiente encuentro de Liga. La segunda, el esfuerzo inútil de hoy, decepción incluida, se combina con un encuentro el sábado –dos días menos de descanso- contra el mismo Sevilla CF, que aún débil por sus ausencias y cansado por el esfuerzo, es sin lugar a dudas más temible que el club canario. A salvo de estos argumentos, lo de Henry no tiene justificación alguna. Parece evidente que si sale al campo debe terminar el partido; y esta es una regla que se aplica de forma inapelable y que amenaza con perjudicar el resultado final, como la de alinear a Chygrynskiy tan pronto el público se ha olvidado un poco de sus inaceptables maniobras o la de sacar a Pedro (o a Ibra) si hay que incorporar un delantero en al segunda parte. Y sí, podemos seguir aplaudiendo los éxitos de la temporada pasada, pero, puestos en esta tesitura quizá deberíamos dar por cerrada la Historia del FC Barcelona el día 19-12-2009, que es cuando se conquistó el mundialito en Abu Dhabi.

Ficha

Sevilla CF: Palop; Konko, Navarro, Escudé, Dragutinovic; Romaric (Cala, min. 91), Duscher (Lolo, min. 58); Navas, Renato, Adriano (Capel, min. 65); Negredo.

FC Barcelona: Pinto; Alves (Pedro, min. 86), Abidal, Puyol, Piqué; Busquets, Iniesta, Xavi; Messi, Ibrahimovic (Bojan. min. 85), Henry.

Goles

0-1 Xavi, min. 63.

Arbitro: Clos Gómez (Ara.). TA: Renato, Lolo, Navas, Navarro, Romaric; Messi, Henry, Piqué. No quiso arriesgarse a tomar decisiones definitivas. Cobró una falta muy discutible de Negredo sobre Pinto y un fuera de juego inexistente. Ambas jugadas acabaron en gol, aunque ya estaban anuladas. Bien con las tarjetas, aunque Piqué no hizo mano en la última jugada del partido. Henry pudo merecer la roja.

Estadio: Sánchez Pizjuán, 35.000 esp.

RESUMEN EN IMAGENES (Youtube):